A pesar de todo…




La vida, a veces, nos pone en encrucijadas que jamás hubiéramos pensado encontrarnos. Hay momentos en los que quisiéramos dormir y, al despertar, darnos de bruces con un camino llano, una paz anhelada, una realidad más agraciada de la que tenemos, una serie de situaciones propiciadoras de bienestar en todos los aspectos que completan el día a día de una persona: el amor verdadero, la familia reconciliada y unida, la salud abundante, el trabajo estabilizado y digno, la economía saneada, las amistades sobre cimientos firmes y fuertes, el ambiente que nos rodea lleno de alegría y luz, y todo, absolutamente todo, enmarcado con sonrisas a nuestro alrededor.

No siempre ocurre de esta manera y, por eso, hay tantas personas que te dicen que les cuesta despertarse, que ver un nuevo día les supone un sacrificio, que no tienen fuerzas para seguir aporreando puertas, buscando oportunidades, luchando contra corriente…

Hoy quisiera despertar a un mundo mejor, no para mí, sino para todas las personas. Despertar a cosas que le den sentido a lo pensamos, decimos y hacemos. Despertar al amor, que lo puede cambiar todo en esta vida. Despertar para abrir puertas en lugar de cerrarlas, empezando por no cerrarnos a nosotros mismos. Despertar y perdonar, y querer, y sonreír, y abrazar, y saborear cada segundo como si fuera a ser el único.

Porque llega un punto en el que acabamos dándonos cuenta de que, a pesar de todo, la vida es preciosa y estamos rodeados de personas que nos quieren y harían cualquier cosa por nosotros. A pesar de todo, no merece la pena hurgar en heridas que hacen sangrar los corazones. A pesar de todo, es mejor abandonar el rencor, pasar páginas con demasiados tachones y estrenar hojas nuevas, con renglones que hablen de lo bueno que queda por recibir, de lo maravilloso que queda por vivir y de la suerte inmensa que hemos tenido al nacer.

Hoy quisiera despertar y mirar a los ojos de la Virgen del Rocío y decirle, otra vez, gracias y sentirla cerquita, cuidándome, cubriéndome con su manto sanador en el que confío tanto.

Francisca Durán Redondo
Directora de periodicorociero.es